Unos actores estupendos, en especial Oliver Reed desprendía "sex-appeal", para una película muy buena del director Ken Russell, basada en una gran novela de D. H. Lawrence. Un amor entre hombres a principios del siglo XX, en que los hombres no debían de aceptarlo. La "lucha" entre los dos machos desnudos, solos en un salón a la luz del fuego de la chimenea es de una gran carga erótica. Muy buena película.